Córdoba es una ciudad andaluza de interior en la que el centro histórico forma parte de la vida diaria y no es un barrio monumental aparte. Las calles en torno a la Mezquita-Catedral y la Judería son estrechas y sombreadas, organizadas alrededor de patios, y desembocan sin transición en calles corrientes con panaderías, colegios y parques. El Guadalquivir marca el límite sur del centro, cruzado por el Puente Romano, y la sierra empieza más allá de los barrios del norte.
Es una ciudad práctica además de hermosa. Los trenes de alta velocidad salen de Córdoba J. Anguita hacia Madrid, Málaga y Sevilla, los autobuses urbanos cubren los distritos, y la universidad, el complejo hospitalario Reina Sofía, los mercados de barrio y el comercio de proximidad reparten la vida mucho más allá del casco antiguo. Los patios no son decorado para el visitante: su vegetación, su sombra y sus umbrales compartidos son la respuesta de la ciudad a un interior caluroso y seco.
Quien compra aquí obtiene una ciudad completa, con un centro Patrimonio de la Humanidad, barrios residenciales normales y alta velocidad en el mismo paquete. A cambio, el calor del verano reorganiza el día, el aeropuerto local no sirve para volver a casa y una casa de patio protegida exige más a su dueño que un piso moderno.